reducir el uso de plásticos, cómo empezar a hacerlo

Julio sin plástico es una iniciativa que nació hace ya más de diez años en Australia y que invita a reducir el uso de productos plásticos de un solo uso. Este verano, en Planeta Mauna Loa hemos contado con la colaboración de Patri y Fer, creados de Vivir sin plástico. Nos han preparado 10 consejos con los que empezar a reducir el uso de plásticos en nuestras vidas.

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  1. Guarda todos los plásticos desechables que utilices (sí, los que generes fuera de casa también) durante un periodo determinado. Pueden ser tres días, cinco o una semana, lo que quieras. Así serás consciente de todos los que usas.
  2. Antes de tirarlos al contenedor de reciclaje, échales un vistazo para ver cuáles se repiten más (seguro que te sorprendes) y piensa cuáles te sería más sencillo evitar. Empieza por ahí. Si algo es muy complicado, déjalo para más adelante.
  3. Uno de los pasos más efectivos es empezar a hacer la compra fuera del supermercado. Aunque muchos están cambiando, la mayoría de lo que encontramos en ellos está envasado o sobreenvasado.
    Así que date un paseo por tu barrio, frecuenta fruterías, mercados, mira cestas de agricultores y tiendas a granel. Te cambiará la forma de relacionarte con la comida, sin marcas, reclamos ni listas de ingredientes.
  4. Si no puedes evitar comprar en supermercados, no te preocupes: aun allí puedes reducir los desechables. Lleva tus bolsas de tela para comprar frutas y verduras y elige siempre los formatos más grandes, ya que en proporción tendrán menos plástico que los pequeños y además habrá más posibilidad de que se reciclen.
    Cuando no haya alternativa, opta por envases fácilmente reciclables, como los de vidrio, papel o aluminio, y huye de los no reciclables, como las bandejas de pórex, los multimateriales (como los tetrabricks) y los monodosis.
  5. En el baño, haz una “auditoría” para ver cuáles son los productos que usas realmente. Anímate a probar la cosmética sólida: además de conseguir un baño más despejado y minimalista, ahorrarás plásticos y emisiones al planeta. Los formatos sólidos, al no contener agua, pesan mucho menos y su transporte es más eficiente.
  6. Si no te gusta el sabor del agua de tu localidad, puedes poner un filtro. Además de ahorrar emisiones, dinero y plástico, estarás protegiendo un bien tan básico como el agua. También puedes escribir a tu ayuntamiento o comunidad para que mejoren el sabor y la calidad del agua. ¡Puedes incluso hacer una campaña!
  7. Pásate a la copa, bragas menstruales o compresas reutilizables. Hay muchas alternativas que nos liberan de los tampones y las compresas desechables. Te relacionarás con tu menstruación de una forma más sana y sostenible.
  8. Como pasa con los cosméticos, solemos tener más productos de limpieza de los que necesitamos. Puedes hacer tus propios limpiadores caseros con ingredientes básicos como bicarbonato, jabón, vinagre o limón. Si prefieres productos ya elaborados, cada vez hay más tiendas que los venden a granel, donde puedes llevar un envase para que lo rellenen.
  9. No toda la responsabilidad de la contaminación plástica puede caer sobre nuestras espaldas, por eso, no te agobies si hay cosas que no puedes evitar. Escribe a las empresas para que dejen de envasar o usar desechables, deja hojas de sugerencias y haz propuestas para que en la próxima fiesta cada uno lleve sus platos y vasos reutilizables.
  10. Tómatelo como un juego, no como un sacrificio. Haz apuestas con tu pareja, amigos o familiares. Evitar los desechables puede ser divertido y liberador, al darnos cuenta de la cantidad de cosas que no necesitamos (ya nos lo contarás cuando tengas el baño despejado). Además, se acabarán las discusiones de a quién le toca bajar la basura 😉

6 comentarios en “Reducir el uso de plásticos en 10 consejos”

  1. Guardar todos los plásticos desechables que utilizamos es acumular basura en casa es una práctica perjudicial para la salud (bolsas de pescado, de carne, de lácteos, de otro restos orgánicos, … ).

    Muchos envases son por cuestiones sanitarias / salud exigidos para que los productos lleguen al consumo en la mejores condiciones posibles y con etiquetado de procedencia, contenido, etc.

    Una coliflor de un productor local difícilmente puedes saber qué químicos ha recibido ni en qué cantidad ni de qué calidad. En un productor acogido a las regulaciones, al menos, el SEPRONA algo puede hacer, y es sabido que, aún así, hay productores o intermediarios que falsifican las etiquetas o las documentaciones.

    Hay mucho plástico, pero sólo un plástico es «contaminante» ¡El que se tira fuera del contenedor! Bien tú, bien la empresa que lo recoge diciendo que lo va a reciclar, pero solo lo deja que se pudra al sol y se lo lleve el viento, en un campo alejado de tu vista. Y de eso, ninguna envasadora tiene la culpa.

    ¿En qué estoy equivocado?

  2. Hola. La intención es buena, pero el resultado es algo más parecido a otro distinto.
    ¿Habéis escrito a cuántas empresas?
    ¿Cuántas os han respondido?
    ¿Cuántas han dejado de envasar o usar desechables?
    ¿Cuántas hojas de sugerencias habéis dejado?
    ¿Cuántas fiestas hacéis, y en cuántas habéis conseguido que cada uno lleve sus platos y vasos reutilizables?

    Yo llevo décadas haciéndolo. Con el siguiente resultado:
    – Ninguna empresa ha respondido, siempre que haya sido posible dirigirse de alguna forma para este tema.
    – Ninguna empresa cuenta con hojas de sugerencias y, como lo habitual es que sea una persona de atención al cliente, sin responsabilidad o con responsabilidad, lo primero es que te preguntan el motivo, y si no le parece, pues te da largas o se ríe en tu cara o hasta intenta ridiculizarte si tiene público o personas subordinadas presentes para así aparentar su control y superioridad.
    – Nadie lleva sus vasos, platos, cubiertos a casa de nadie ni tampoco al campo o a la piscina o a la playa. Si es a casa de otra persona, que lo ponga todo esa persona, y si es a sitios donde pueden romperse o perderse u olvidarse, tampoco. De ahí el usar algo barato y que evita que tras una fiesta haya que hacer «otra fiesta»… la de los de Villa Arriba y Villa Abajo (como dirían los de Fairy).

    Las empresas envasan por obligación normativa sanitaria, porque a más procesado y más material, más costes, y al final, encarecer sus productos a nadie le gusta, y se hace por obligación. Así que son los dictadores de normativas quienes han de considerar la forma en que han de hacerse valor los objetivos de salubridad y control de calidad con los objetivos de sostenibilidad, para permitir opciones que la industria ofrece y la ley deja fuera porque políticamente les urgen otros temas o políticamente les sale más «rentable» dejar pasar el tiempo o desoír a los científicos que aportan soluciones a problemas -si no hay un problema, deja de haber un político que tenga una solución que ofrecer durante sus campañas una y otra vez cada x años-.

    Los plásticos, son un recurso como otro cualquiera, y nada contaminantes si los usas y los desechas como debes.

    El único plástico que contamina las aguas es el que alguien tira al agua.

    El único plástico que tarda cientos de años en descomponerse es el que dejas fuera de un contenedor de basura.

    La huella ambiental que genera un tenedor desechable de plástico ¿Sabéis cuál es? ¿Sabéis cuál es la huella ambiental de un tenedor metálico que has de fregar? ¿Sabéis cuál es la huella ambiental de un tenedor de «otros materiales» que se están presentando como «alternativos»?

    El biodiésel es una buena opción si se genera junto al punto donde se genera el residuo del que sale y sólo si se genera en la misma cantidad en la que se genera el residuo. Si el biodiésel se genera lejos del punto de generación de la materia prima, y se genera en más cantidad de la que los residuos posibilitan, el resultado es que es un proceso contaminante, y que hay quienes dejaron de cultivar alimentación para cultivar forraje para biodiésel y quienes arrasaron vegetación para sembrar mas y más forraje para biodiésel. Por tanto, aunque lo llamen «bio», fue un problema y hubo que dejar de promoverlo para que dejara de ser un «negocio» global y sólo fuera un sustitutivo puntual en los lugares donde el forraje es un problema y es mejor convertirlo en «algo más útil», y aún así, es cuestionable su uso como sustitutivo dado que es un diésel distinto.

    Todo está globalizado, conectado, y con muchas implicaciones e intereses, unos a la vista y otros escondidos, unos conocidos y otros por conocer, y todo ello mezclado, hace que crear oleadas de mensajes con muchas fisuras sea dañino, porque cansa, harta, y mancha y deja sin valor entre tantos millones de mensajes sin valor a los mensajes con verdadero rigor y verdadera calidad.
    En fin, es mi conclusión tras décadas desarrollando proyectos medioambientales, divulgando en centros educativos, en medios de comunicación, y proyectos de ingeniería, y tratando con empresas, dirigentes políticos y otras entidades y profesionales que forman parte activa de temas medioambientales de gran calado en la sociedad y en cómo nos va y nos vaya a ir en las próximas décadas por delante.
    Un cordial saludo.
    Y os animo a repensar los artículos y vuestro proyecto desde un planteamiento más de calidad que de cantidad.

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